Alimentación complementaria y destete

Características del lactante para iniciar alimentación complementaria 

ALIMENTACIÓN EN EL LACTANTE

Hay aspectos que debemos tener en cuenta antes de introducir cualquier alimento diferente a la leche materna. Algo importante es la presencia de reflejos de alimentación: succión, deglución y protrusión (que desaparece después de cuatro y seis meses del nacimiento y que defiende al bebé de otros alimentos cuando escupe todo lo que recibe en el tercio externo de la lengua). También se debe valorar que existan movimientos de masticación, que aparecen entre los cinco y nueve meses. La producción enzimática del páncreas (amilasa y lipasa) aparece hasta los seis meses; también se debe tomar en cuenta la maduración de transmisores y receptores humorales para gastrina (colecistoquinina y motilina), indispensables para la digestión. La filtración glomerular desde el nacimiento y hasta los seis meses sólo funciona al 25 % y, posteriormente, tarda otros seis meses en llegar a 60-80 % de su función; aunque la asimilación de fósforo, calcio y magnesio sea adecuada, no se debe forzar al riñón a una maduración que pueda dañarlo. El desarrollo neuromotor es otro aspecto fundamental, ya que para iniciar la ablactación el bebé ya debe permanecer en posición vertical (sentado) con un adecuado sostén cefálico, con columna vertebral erguida y también debe ser capaz de pasar objetos de una mano a otra. A continuación, se presenta el esquema de ablactación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde luego, con los ajustes normativos correspondientes, adecuando la situación nutricional y disposición de alimentos:

 • Iniciar después de los seis meses y seis kilogramos de peso

.• Iniciar con papillas, posteriormente, con molidos, triturados y enteros, conforme la capacidad de masticación del niño. 

• Usar alimentos básicos familiares.

 • Iniciar con un solo alimento. 

• Combinar alimentos después de la tolerancia 

En este esquema, se propicia una duración de lactancia mayor de dos años, con una introducción de un solo alimento durante dos o tres días, preferentemente iniciando con verduras, para ir educando el gusto del bebé; luego, la introducción de frutas frescas, de temporada, en forma de papilla y evitando, en especial, alimentos industrializados. El niño debe recibir alimentos con la consistencia adecuada para poder deglutirlos, en forma de papilla o puré y no dando solamente el caldillo de los alimentos. 

Como se introducen los alimentos 

Todos los alimentos deben ser introducidos poco a poco, tomando en cuenta que estamos propiciando que las madres tengan reserva de leche congelada; los cereales pueden ser diluidos en leche materna. Las madres deben tener en consideración que el niño no debe exponerse a alimentos viejos o con mucha sal o conservadores; asimismo, es importante preparar la cantidad justa que el niño requiere de acuerdo a su capacidad gástrica y respetar su deseo cuando ya no quiere más alimentos. Cuando se necesita incrementar el aporte de energía de los alimentos, se debe considerar que las grasas y aceites son fuentes concentradas de energía: un poco de aceite o de grasa, media cucharilla en el plato de comida, brinda energía adicional con muy poco volumen y aumenta la consistencia de la papilla, haciéndola más suave y fácil de comer.

Algo que se debe fomentar mucho es que el niño se acostumbre a tomar agua, ya que una adecuada hidratación mejora los procesos cognitivos, provoca mejor estado de ánimo, mantiene regulación térmica y permite una mejor función cardiovascular. Por lo tanto, se debe enfatizar a las madres que den agua natural a sus hijos, lo cual permite una mejor capacidad de trabajo y, a la larga, disminuye el riesgo de cáncer de vejiga. En ciertas situaciones, es necesario suplementar a los niños amamantados con vitamina B12 (0.3 a 0.5 mcg/día), sobre todo en madres vegetarianas o que no toman suficientes productos de origen animal; con vitamina D (200 a 300 UI al día); cuando existe carencia, hay que suplementar a la madre y tener exposición solar; la vitamina K, por norma, se suplementa desde el nacimiento; se sugiere 0.5-1 mg/día de fluoruro si el agua contiene menos de 0.3 ppm. El hierro también se puede suplementar; durante los primeros dos años de vida, se asegurará un aporte de hierro adecuado, ya que el aportado por la leche materna no es suficiente después de seis meses; por lo tanto, la alimentación debe considerar alimentos que contengan hierro; la carne y el pescado son mejor absorbidos que algunos vegetales, cereales y leguminosas, que se absorben un poco menos tiempo, lo cual se mejora incluyendo alimentos ricos en vitamina C, como tomate, brócoli, mango, piña, papaya, naranja, limón y frutas cítricas. También es importante evitar alimentos que disminuyan la ingestión, como café, té, alimentos con altos contenidos de fibra, ricos en calcio o si el niño tiene anemia. En cuanto a la brecha de nutrientes y nutrimientos diarios en niños entre 12 y 24 meses, el aporte energético de la leche materna es de 40 %; proteínas, 52 %; hierro, 10 %; vitamina A, 60 %. Estos valores se mantienen durante la lactancia prolongada.

Destete

 Es la suspensión definitiva de la lactancia materna, pero es importante llevarla a cabo gradualmente; debe ser una decisión de madre e hijo y, de preferencia, después del segundo año de vida. Al final, se debe suspender el amamantamiento nocturno, dedicando, a cambio, más tiempo y amor. La lactancia prolongada al niño le mejora el desarrollo intelectual, las habilidades motoras, el lenguaje y la agudeza visual, así como el efecto protector durante las etapas vulnerables de dos a seis años; por otra parte, disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular, obesidad y mala oclusión dental; para la madre, aminora el riesgo de osteoporosis, enfermedades crónicas y cáncer de mama; por otra parte, la liberación prolongada de oxitocina mejora la capacidad de escucha y la tolerancia

Formas 

  • Planifique un juego entretenido o una salida en el momento en el que le daría de mamar.
  • Evite sentarse en el lugar en el que habitualmente le da de mamar o con las prendas de lactancia.
  • Si su hijo se está adaptando a algún otro cambio, retrase el destete. Tal vez no sea una buena idea comenzar el destete cuando su pequeño esté por comenzar a ir a la guardería o cuando le estén saliendo los dientes.
  • Si su bebé tiene menos de un año, intente usar un biberón o un vaso en los momentos en los que le daría de mamar. En el caso de niños mayores, intente darle un bocadillo saludable, ofrecerle un vaso o un abrazo.
  • Intente cambiar la rutina diaria para estar haciendo alguna otra cosa en los momentos en los que habitualmente estaría amamantando.
  • Pídale ayuda a su pareja para que la ayude a distraer al bebé en el horario habitual del amamantamiento.
  • Si su hijo adquiere un hábito como consuelo (como chuparse el dedo) o se abraza a una mantita preferida, déjelo. Es posible que esté intentando adaptarse a los cambios emocionales que le provoca el destete.
Referencias 
Martínez, A. (2015). Alimentación complementaria y destete. Lactancia Materna. CUAIEED/Facultad de Medicina-UNAM. [Vínculo].

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